Expofinca resaltó la Medellín rural

    Aunque la zona urbana de Medellín parece enorme cuando vemos sus grandes edificios, autopistas y parques, lo cierto es que ésta apenas ocupa el 28 % del territorio. En las zonas altas de las montañas que rodean el Valle de Aburrá, está el otro 72 % que corresponde a la zona rural compuesta por los 5 corregimientos.

    La Alcaldía de Medellín le ha apostado a los emprendimientos agropecuarios y rurales para potenciar estos territorios de la ciudad. Por eso entre 2016 y 2018 ha acompañado 416 mejoramientos productivos y empresariales y ha brindado apoyo a 80 emprendimientos. Algunos de estos estuvieron presentes en Expofinca mostrando esa otra cara rural tan valiosa e importante para los medellinenses.

    Sabores y saberes

    La cocina nos acompaña durante nuestras vidas y en la mente quedan grabados los sabores que han estado en la mesa de generación en generación. Hernán Darío Cano, de Delicias de mi Abuela, vende las arepas y tortas de chócolo con quesito que aprendió a hacer en su familia desde hace 17 años.

    Vino desde San Antonio de Prado a Expofinca para compartir sus productos gracias al apoyo de la Alcaldía de Medellín. Además de asistir a ferias y estar en los mercados campesinos, Hernán destaca del acompañamiento de la institucionalidad en el asesoramiento y talleres para consolidar su negocio.

    Opinión compartida por Dora Cano, una mujer que hace tres años se desempeñaba como secretaria pero motivada por establecer su proyecto de vida creó su marca: Doca Pets. Con sus manos teje, hila y cose camas para perros y gatos en su casa en San Cristóbal junto a otras dos mujeres y su esposo.

    “La verdad, uno sí aprende mucho. No es lo mismo mirar cómo una persona hace algo a manejar su propio negocio, a uno estar haciendo las cosas. Todo lo que he aprendido en temas jurídicos y de costos me ha servido mucho”, manifiesta Dora Cano.

    Sembrando con actos

    Carolina Posada creció y vivió toda su vida rodeada de plantas en San Cristóbal. Hace siete años, cuando trabajaba como negociadora internacional para una empresa, una compañera que se iba a casar necesitaba unos arreglos para su boda. “Yo sólo le dije: ‘Mi mamá tiene muchas plantas, yo le digo que te los haga’. Y ese fue el primer pedido que hicimos”, recuerda Carolina entre risas el origen del Jardín de Alicia, un vivero cuyo nombre está inspirado en su madre.

    “Mi mamá nació en el corregimiento y ahí conoció mi papá. Todos mis tíos y abuelos cultivan también en sus hogares y yo traigo las plantas de ellos”. Desde que se acercó al Cedezo, su empresa ha participado en eventos de ciudad que la Alcaldía organiza o apoya, como Expofinca.

    En la familia están nuestras raíces. Cada vez que Raúl Darío Rúa cuenta lo que hace su hija Diana Carolina se llena de orgullo. Herbiota es su marca y esta mezcla naturaleza y diseño. Ella es una diseñadora industrial de la UPB que decidió que quería tener un impacto ambiental positivo con sus ideas. Su propósito es integrar los espacios urbanos con lo natural a través de la permacultura.

    Su trabajo no se limita a la venta de implementos para los jardines verticales. Lo que motiva a Diana es la posibilidad de generar cambios reverdeciendo la ciudad y mejorando los lugares que habitan las personas. El crecimiento de Herbiota ha sido posible por el apoyo obtenido por medio del Capital Semilla que premia a emprendedores de Medellín.

    Así como ellos, hay otras personas que en San Sebastián de Palmitas, Altavista, San Cristóbal, Santa Elena y San Antonio de Prado prosperan como emprendedores en entornos rurales demostrando que el campo es un lugar para el desarrollo y las oportunidades.